Eccema

 

La dermatología clásica la describe como una dermatopatía inflamatoría que afecta epidermis y dermis, dos de las capas de la piel en la que se suceden o coexisten lesiones de eritema, vesciculización, secreción, costras, descamación y liquenificación.
Clásicamente se reconocen cuatro tipos fundamentales de eccema:
1. Atópico          2. Microbiano          3. Micótico            4. De Contacto

  1. En el eccema atópico, hay antecedentes familiares y presenta tres formas clínicas:
    1. Eccema infantil: de cuyas características se observa que se produce entre el nacimiento y el segundo año de vida. Predomina en la cara, suele ser secretante y pruriginoso.
    2. Prurigo eccema: afecta a niños de entre 4 y 10 años. Las lesiones son variables y se localizan en cara, cuello, pliegue de codo y rodilla.
    3. Liquenificación flexural: se presenta luego de la edad de 13 años a nivel de los pliegues de codo, cuello y rodilla.
  2. El eccema microbiano es la conocida como epidermodermitis microbiana que se observa en la infancia como intertrigo retroauricular. En el adulto se localiza en grandes pliegues y además integra el complejo varicoso.
  3. El eccema micótico, variedad conocida como marginado de Hebra, provocado por el “Trichophyton Rubrum” y el “Epidermofitum Flocosum”. Está ubicado en la ingle bilateral del paciente, es muy pruriginoso y se suele extender hasta la zona perianal.
  4. El eccema o dermatitis de contacto es producido por un proceso de sensibilidad alérgica a una amplia variedad de sustancias contactantes. Es muy frecuente en los recién nacidos y se lo conoce como dermatitis del pañal.

La piel es la envoltura del cuerpo y está relacionada con la valoración de sí mismo ante el mundo externo. A veces en la piel suave observamos una persona suave y una piel seca y áspera, una persona con esas características.
La persona que padece de un eccema siente angustia y miedo. Por falta de confianza en sí misma, se siente angustiada ante su porvenir; incluso desesperada. Cuando un niño nace, una de las funciones de la piel es mantener el calor corporal. Es por eso que los niños sienten placer cuando se sienten abrigados y acariciados por su madre. Posiblemente sea aquí en donde encontramos el origen del eccema en los niños.
Describe en su libro de homeopatía, “Camino de Vida”, el profesor Didier Grandgeorge, que a partir de la presentación en un Congreso de asma, una psicóloga describía la historia de algún familiar que sufría de eccema, y se observaba en el trazo del árbol genealógico de la familia que algún ascendente había ido a buscar el amor fuera de la familia, creando una ruptura en lo que denominaba el “mai pean” (yo-piel), al tener un amante secreto.
Posiblemente el eccema en los niños sea la dificultad para romper el amor funcional madre-hijo. Fuera del útero inicial nos sentimos ex–amados.
La clínica médica homeopática nos muestra con la impronta de la individualidad en el modelo de sufrimiento humano, una casuística muy extensa.
Para esto voy a relatar la historia de un pacientito que consulta con sus padres, a la edad de 3 años, por junio de 1996 con un eccema generalizado.
Cuando comienzo a investigar durante la entrevista médica, los padres relatan que Julián fue dejado con una tía cuando los padres tenían que acudir a un concierto en el Teatro Colón. Julián estaba acostumbrado a que sus padres de vez en cuando salieran, y era dejado al cuidado de una niñera, pero ese día la niñera estaba enferma y fue dejado al cuidado de una tía a la que nunca veía. La tía estaba muy contenta, pero a Julián su cuerpo no le decía lo mismo ya que al otro día hizo un brote generalizado.
El caso fue resuelto inmediatamente con Mezereum ya que cuando tomé la historia clínica me encontré con un niño triste, introvertido con falta de memoria y que cuando se enojaba lo hacía con violencia.
Entre algunos otros datos, en el cuadro orgánico presentaba una sinusitis en los senos maxilares bilaterales.
En la entrevista que tengo con los padres me confirman que tuvieron una separación entre ellos que duró seis meses y dejaron entrever que hubo alguna historia de infidelidad entre la pareja, elemento este, anterior a la separación.
El remedio que elegí Mezereum es el medicamento de las señales, y en la consulta sentí que también tenía que medicar a la madre de Julián, y así lo hice. En mi experiencia, en muchas situaciones como esta, aparecen los niños como emergentes de un conflicto familiar de los padres, y por lo tanto, le sugiero a los mismos también incursionar en el tratamiento y con esta actitud son muchos más existosos los resultados que obtengo con los niños.
Un año más tarde ya no hay rastros de aquel eccema y sigue muy bien su crecimiento.
La medicina homeopática brinda la posibilidad de ver al ser humano en su totalidad y poder incidir con el tratamiento dentro de ese todo sin renunciar a ninguna de sus partes.

 

Dr. Sergio M. Rozenholc