El entusiasmo en Hahnemann

 

¿De dónde provenía el ímpetu en Hahnemann, qué logró traslucirse a lo largo de toda su vida, con su obra, y que además se le agregaban algunos ingredientes muy especiales como su bonomía, su sentido de justicia y su probidad?
¿Habrá sido alguno de sus desencantos los que propulsaron una vida tan llena de trabajo y consagrada al amor de sus semejantes?
Cuando me puse a pensar en esta cuestión lo que evaluaba no era solamente el ímpetu, sino una palabra que excedía a esta apreciación y que muy probablemente se la pueda definir como entusiasmo.
Seguí esta línea de pensamiento y me puse a investigar tanto en la simbología, como la etimología de la palabra entusiasmo que a mi entender alimentaba toda la vida de Hahnemann, y era como la llama encendida que ardía junto a su propio deseo.
La palabra entusiasmo proviene del griego, y significa tener un Dios dentro de uno. Hahnemann era una persona entusiasta y además entusiasmada, ya que seguramente fue tomado por algunos de esos dioses, y guiado por esa fuerza y sabiduría pudo producir la transformación de la naturaleza que lo rodeaba, y lograr que cosas importantes y trascendentales ocurrieran, como el descubrimiento de la Homeopatía.
Solo personas entusiastas como él, fueron capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano, para poder resolver los problemas que presentaba la medicina de aquellos tiempos; no nos olvidemos que transcurría una era, que inclusive podría definirse en este sentido como dramática, ya que se producían las muertes de personas sin poder recibir la ayuda adecuada, sin embargo esto no fue impedimento y logró elevarse para pasar de una dimensión a otra, y resignificar todo este dolor en una nueva situación.
Es muy posible que en Hahnemann el entusiasmo no haya sido una cualidad que haya cultivado a lo largo de su vida, sino un estado de fe, de afirmación de sí mismo.
Tomemos simplemente el tema de las sustancias infinitesimales ¿de dónde se le ocurrió este modelo?
Usó sustancias que en realidad no son sustancias, pero que parecen traer un mensaje de la sustancia primitiva, que a través de la potencia tenga lugar un vaciamiento en lo concreto, algo así como al suprimir su carácter nos trae su verdadero mensaje.
El humanismo francés nos brinda a través del poeta Ronsard (alrededor del 1500) una frase que sintetiza el descubrimiento hahnemanniano, “que la materia permanece la forma se pierde” .
Hahnemann también puso en marcha la ley de los semejantes, un modelo que provenía de Hipócrates, pero que en esencia lo constituye el amor (la fusión de los semejantes, sustancia y enfermedad), algo así como sostiene el premio Nóbel de literatura José Saramago, “el amor es un silencio habitado”. En este criterio daba cuenta de la comprensión del espíritu humano.
El tercer criterio nos hablaba de unicidad ya que comprendió al hombre en la fusión con todo el universo, posiblemente muy influenciado por todo el modelo de Paracelso.
Nos va a brindar un ejemplo de lo que debe ser la medicina, cuando realiza las patogenesias, que eran verdaderas experimentaciones de la sustancia simple en el hombre sano, y el primero en realizarlas es él sobre su propia persona, dando cuenta de su generosidad y humildad. Fue el introductor de la técnica del doble ciego.
Pues entonces construye todo el edificio de la medicina Homeopática basado en cuatro pilares:

  1. las patogenesias
  2. la ley de los semejantes
  3. el remedio único
  4. las dosis infinitesimales

Todo esto da cuenta de la genialidad de Hahnemann, ya que fue una persona entusiasta que logró poner en marcha la capacidad de transformar las cosas y el mundo médico real hasta entonces existente, y por supuesto su propia realidad.
Es verdad que no hay que confundir entusiasmo con optimismo. Optimismo significa creer que algo favorable va a ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra, es ver el lado positivo de las cosas.
Nuestro querido Hahnemann también gozaba de esta ultima cualidad y no esperaba que las cosas ocurrieran, él iba a caballo de las mismas y por lo tanto generando todo lo que le sucedía en su vida, ya que siempre creyó en sí mismo, en su capacidad de hacer, de transformar la realidad que lo rodeaba, y que solo los entusiastas lo logran en esta tierra.
Quiero con estas palabras trasmitir mi gratitud y mi homenaje al creador de nuestra medicina homeopática, y hacer esto extensivo a todos mis colegas del mundo ya que en Buenos Aires del 18 al 23 de octubre de 2004 se celebra el 59º Congreso de la Liga Médica Homeopática Internacional.

 

Dr. Sergio M. Rozenholc