La Herencia

 

Cualquiera de nosotros podría preguntarse cuan abarcativo es el tema de la herencia y a qué nos referimos cuando hablamos del código genético. Siguiendo esta línea de pensamiento las preguntas que surgen son:

  1. ¿Qué se transmite a través del código genético?
  2. ¿Se transmite algo que no se expresa?
  3. ¿Se expresa algo que no se transmite?
  4. ¿El silencio de un gen tiene representación tal como lo posee el que se expresa dentro  de un pentagrama musical y que ocupa un tiempo?

Para ver si puedo ordenarme un poco, voy a definir  la palabra “código” que según el diccionario etimológico de Corominas deriva de duplicado, culto en sentido de manuscrito (testamento).
O sea,  pareciera ser que la transmisión tiene un complejo sistema en el cual se produce la duplicación de la materia y un sentido testamentario implícito.
Para seguir esta línea de pensamiento,  voy a requerir de las almas y las letras de dos autores:  Charles  Darwin con la teoría de la evolución, que desarrolla en su libro “El origen de las especies” y la segunda alma es la de Richard Dawkins,  con su libro “El gen egoísta”.
En los orígenes de la vida reinaba la simplicidad y gracias a esta pudo aparecer la complejidad.  Para comenzar este recorrido necesitamos contar con algunos conceptos.  Vamos a definir al gen como la unidad de la herencia. Una de sus características consiste en la propiedad de hacer copias de sí mismos. Por esta cualidad, se los llama replicadores.    Estos replicadores pueden dar origen a mejoras evolutivas pero  para que haya evolución,  es esencial que se produzcan ciertos errores. Las diferentes variedades o especies replicadoras deberían competir entre ellas.
Un cuerpo es el medio empleado por los genes para su preservación  inalterada, lo que nos lleva a decir que un gen es un replicador con alta fidelidad de copia.
Recordamos que los antepasados de un individuo no constituyen una línea única sino una línea ramificada y cuando más pequeña sea una unidad genética, mayores son las posibilidades que otro individuo las comparta.
Los genes se agrupan y forman una especie de máquinas de supervivencia que controlan su propio comportamiento.  Esta agrupación en máquinas de supervivencia tiene como función ganar territorios de otros genes y  muchas veces tienen una modalidad de funcionamiento de tipo  asesino.
 Algunas máquinas explotan el deseo sexual de otras (esto suena extraño pero dejo pendiente este tema que merece un largo desarrollo)
Una de las cualidades de un gen, que destaca Richard Dawkins,  es el mimetismo y le asigna importancia en la selección natural.  Esta cualidad le sirve al gen para agruparse con otros genes y durar gran número de generaciones.
El gen salta de un cuerpo a otro a través de las generaciones, manipulando  cuerpo tras cuerpo de acuerdo a sus propios fines, y abandona una sucesión de cuerpos mortales antes que se hundan en la senilidad y la muerte. Tendríamos que pensar que la senilidad representa una acumulación de perniciosos errores de copia y otra clase de daño que sufren los genes durante la vida de un individuo La permanencia del gen a través del tiempo la realiza a partir de las copias que utiliza para su evolución.
Este autor  va a sostener que el gen es la unidad básica del egoísmo.   Porque lo único que quiere y le interesa al gen es sobrevivir.  El egoísmo es una cualidad que le permite posponer la muerte hasta después de la reproducción; en este sentido, los antepasados no mueren jóvenes.
Otras de las cosas que destaca el autor nombrado, es que en la evolución, mentir no permite la estabilidad del acervo génico ya que se establece una guerra de desgaste y la mentira es muy inestable; la verdad permite una mayor estabilidad.
A un gen que hace que su poseedor muera, se lo denomina gen letal. Hay genes semiletales que producen ciertos efectos debilitantes lo cual lleva a la muerte por otras causas. Hay genes productores  del efecto de retardar la muerte de otros. Por ejemplo, un gen que hace que un cuerpo viejo desarrolle el cáncer,  podrá ser transmitido a numerosos descendientes y un gen que hace que un niño  desarrolle el cáncer, no será trasmitido  a ninguna generación descendiente.
Esta humilde hipótesis de los genes tiene como objetivo mostrar ciertos aspectos de la conducta de los genes y de los humanos que se parecen. . Considero que   hay una base biológica de la conducta y de la enfermedad , que tiene muchas cuestiones en común.
 Creo que al estudiar los genes y sus comportamientos, nos encontramos con la misma temática que presentan tanto los hombres como los animales,  pero con una lupa un poco más ampliada.
Supongamos una hipótesis en donde partimos de la idea que de que los problemas que desarrollan los genes son en líneas generales los siguientes:

  1. territoriales
  2. valorización de sí mismo
  3. comunicación

Las máquinas de supervivencia de las que le hice mención, tienen en sus conflictos biológicos, el tema de estos 3 conflictos básicos de supervivencia en donde se les juega la vida. Estos 3 conflictos básicos están ampliamente desarrollados por el Dr. Hamer y sus 5 leyes de la Nueva Medicina.
A esta altura ustedes se preguntaran por qué un médico homeópata que cree que la enfermedad es el desequilibrio de la energía vital,  se mete con un tema tan complejo. Es porque creo que hay tanta dificultad con algunos tipos de sufrimientos como el cáncer, sida, y enfermedades autoinmunes, que merece algún tipo de profundización y esclarecimiento.
En este punto,  la Medicina Homeopática habla de miasmas heredados, lo cual acepto, pero me gustaría, a la palabra miasma, ponerle un poco más de luz .
Hay un circuito que es transgeneracional, como bien se dio cuenta Bert Hellinger ya hace algunos años,  en donde por alguna razón el individuo sufre una exclusión y en el momento que se produce la enfermedad, se instala una segunda exclusión y el individuo  vive la situación como ajena.
En el momento que los genes  se sienten excluidos,  intentan reparar esa exclusión y lo hacen mediante la producción de los genes denominados letales, posiblemente en este movimiento esté implícito  lo que describí primero,  la forma testamentaria de transmisión.
Recuerden que al testamento muchas veces se lo conoce luego de una defunción, y las partes testatarias, una vez producida esta, recién se sientan a negociar. Es ahí que se firman ciertos pactos de silencio. Pueden entonces ya reconocer silencios, mimetismos, etc.
Es muy posible que la descripción de Richard Dawkins sea totalmente reveladora ya que habla de conceptos muy importantes como el del egoísmo como conducta determinante en un gen.
 Un gen es egoísta  porque  lo más importante en él es la supervivencia y es ahí donde no hay comunicación posible. Entonces  pone en marcha todos los mecanismos  como la simulación , el mimetismo y los pactos de silencio  que se trasmiten de generación en generación como algo que no se expresa, ejemplo del  silencio, o como algo que se expresa y se desconoce su transmisión.  Y todo esto al servicio de la supervivencia
Ahora bien,  ¿qué tiene que ver esto con las enfermedades?  Es acá donde voy pedir el alma y la voz  de mi hermano y amigo, el Dr. Fernando Callejón, con su sexta ley , su genial descubrimiento, cuyo enunciado es: “las enfermedades pueden activar formas celulares primitivas o no hacerlo. Si lo hacen, las llamamos enfermedades arquetípicas. Si no lo hacen, las llamamos enfermedades comunes.”
Todo el tiempo me estuve refiriendo a estas formas arquetípicas que tienen a mi saber y entender,  una doble exclusión y no hay palabra ni posible medicamento que la toque;  lo único que existe es la implicación, o sea, la puesta en acto como única posibilidad de frenar el sistema de reparación suicida que se puso en marcha.

El presente trabajo se desarrollará ampliado  en el curso que dictaremos el 23 y 24 de abril con mi colega el Dr. Fernando Callejón.

 

 

Dr. Sergio M. Rozenholc