Vitiligo – 2da. parte 2

 

Seguí investigando el tema a partir de un caso que en principio di por curado pero que sin embargo no había sido así ya que se había producido un rebote en los síntomas. Mi curiosidad por entender me llevó a continuar profundizando en esta patología, pues no estaba satisfecho solamente con encontrar el medicamento adecuado (simillimum) sino además,  hallar el sentido que tenía esta enfermedad en los pacientes.
En mi recorrido había puesto cierto interés en las zonas de expresión del vitiligo, que era alrededor de los orificios naturales del cuerpo (boca, ojos, ombligo, genitales) y en segmentos cutáneos en las zonas correspondientes a la distribución de los nervios.
Cuando se pide un estudio de histopatología, revela ausencia de melanocitos.
Recuerdan ustedes que en mi artículo anterior hablaba de una dificultad en una separación, una pérdida de contacto y también escribía que era muy posible que la parte más afectada del cuerpo fuera aquella que vivía con más intensidad la situación de separación.
Pero el caso es que una niña que atendí no había tenido una buena evolución . En una nueva consulta le pedí que dibujara a la persona con la cual había vivido la separación, y es ahí donde me doy cuenta de que en el dibujo  aparecen dos cuerpos superpuestos, tomados de la mano y con la zona del muslo interno de la pierna como pegado.
A partir de estas observaciones  seguí preguntándome qué más había en este bloqueo de ciertas partes de la piel; si no tenía alguna connotación de otro tipo, en la que hubiera que seguir investigando.
Mi primera reflexión fue pensar si esto no era un blanqueo, y si era un blanqueo, qué significaba.
Entonces decidí seguir hablando con esta pequeña paciente acerca de sus manchas blancas y los lugares donde se expresaban.  Al preguntarle si ella solía jugar con esas zonas, veo en la niña una especie de sonrojamiento de su cara y cuando vuelvo a insistir sobre el tema, acerca de qué tipo de juegos tenía con el hermano,  unas lágrimas le empañan  sus ojos. En el transcurso de esta consulta la niña relata  algunos juegos de tipo sexual, lo que me permite inferir que  muy factiblemente las zonas que se vieron involucradas por la enfermedad actual sean una especie expiación de la culpa por aquellos juegos. Es muy posible que a la explicación  del trabajo anterior, en donde proponía “la separación” como motivo de la aparición de las manchas blancas deba agregarse entonces, la expiación de la culpa por los juegos sexuales y la vivencia de esta conducta en la niña.
Es entonces que el blanqueo de esos sectores de la piel aparece como una limpieza de la zona en respuesta biológica a una vivencia de estas características.

Si esta hipótesis propuesta fuera cierta, que el vitiligo revelase un interjuego de separación en donde el vínculo  se formó con escarceos de tipo sexual, las manchas blancas expresarían expiación de la culpa de un juego entre hermanos y serían los melanocitos,  los denunciantes del mismo.

 

Dr. Sergio M. Rozenholc