De la Exclusión a la Inclusión

 

En los días en que vivimos es muy difícil escuchar la palabra bien-estar, más bien sólo podemos reconocer el mal-estar que nos produce la cantidad de hechos que a diario están relacionados con la violencia.
A menudo nuestra sociedad relaciona la violencia con grupos marginales que en realidad reconocemos como excluidos de la vida productiva en nuestro país.
Pero en verdad sería ingenuo pensar que la violencia es solamente patrimonio de los grupos marginales, ya que efectuando una incursión más profunda sobre el tema observamos que la misma pertenece también a los diferentes estratos sociales.
En lo que se refiere a la política es muy posible en los tiempos actuales que, si se quieren obtener gestiones eficaces y exitosas se deberá profundizar un modelo que tenga en su fundamentos la teoría de la inclusión, en donde todos estos grupos obtengan un lugar de pertenencia, porque si volvieran a elegir un modelo de exclusión, seguirían alimentando como en un círculo vicioso el germen de la violencia. Podríamos pensar metafóricamente a la exclusión, como un fracaso del amor.
La medicina homeopática en este sentido es revolucionaria; porque ha superado el pensamiento polarizado contenido en las grandes religiones (judeo-cristiana-mahometana), proveniente de la visión zoroástrica de los antiguos persas que concibe al mundo dividido entre el bien y el mal. Este posiblemente sea el fundamento hoy de la terapéutica de la medicina alopática.

El modelo homeopático termina con esa dicotomía y fomenta una terapéutica de inclusión permanente, que de ninguna manera busca aniquilar y mucho menos extinguir a los microorganismos como bacterias, virus u hongos, ya que los considera elementos de la flora natural en la especie. Al usar como medio de aplicación la ley de los semejantes, produce una regulación natural de los microorganismos al medio, considerándose este método de inclusión masiva, un modelo solidario con la humanidad y con el ecosistema planetario.

 

 

Dr. Sergio M. Rozenholc