Hoy festejamos el segundo cumpleaños del periódico El Homeopático, renovando nuestra presencia y compromiso con esta realidad que nos marca que poder tolerar lo diferente y la manera de pensar distinto puede ser el gran desafío de nuestro país en los tiempos que corren, ya que a diario como pueblo, creemos erróneamente que esta idea implica renunciar a los valores esenciales que han sostenido la vida de uno y las ilusiones acuñadas durante años en nuestra existencia. Sin embargo, esta intolerancia difiere bastante de la realidad, ya que sumar lo diferente es una manera de pertenecer a la totalidad.
Este concepto extractado de la vida cotidiana aparece muy ligado a los principios que utilizamos durante el tratamiento los médicos homeópatas. Sabemos por experiencia, acerca de los pacientes que acuden a nuestra consulta y simultáneamente están en tratamiento alopático, hiper medicados porque padecen de una enfermedad crónica, que durante los primeros tiempos, es necesario que convivan ambas medicinas, hasta que el paciente muestre una franca mejoría en los signos clínicos y en su estado general.  Mientras tanto, el trabajo en equipo con nuestros colegas permitirá la evaluación de sus progresos y el lograr consensuar  la reducción paulatina de la medicación alopática.

Comprender que el origen de la ciencia médica es a veces para los médicos un concepto difícil de integrar a nuestros ideales. Saber que el principio de similitud y el principio de los contrarios, ambas piedras angulares de la homeopatía y la alopatía, fueron enunciados por Hipócrates, es reconocer tal vez un lugar común más, que hace al arte médico y que tienen una misma raíz y sobre todo un mismo destino compartido:  el humano.

 

Dr. Sergio M. Rozenholc