LA ENFERMEDAD TESTIMONIAL, UNA CANDIDATA

 

Mientras en la Argentina se debate lo que se da en llamar candidaturas testimoniales, me puse a pensar de qué se trata esta cuestión y qué cosas tiene de parecido con las enfermedades a las que denominé testimoniales. En el caso de los candidatos, pensamos en alguien que promete asumir un cargo pero que en realidad no lo puede consumar, sin embargo a los ojos de la opinión pública no desmiente esta situación y da por supuesto algo que en la realidad no va a ocurrir. Es bien interesante el tema porque hay una especie de ficción en el hecho o más bien un ensayo, de ahí proviene la diferencia con la escena. Ensayo no es escena, puesto que la escena real va a ser otra cosa.
En la enfermedad pasa algo similar. Algo o alguien que desde el mundo inmaterial toma forma de testimonio, produce un vacío de sentido por cuanto lo que realiza es una fragmentación del ser. Sin embargo dicho vacío no es tal, sino que obedece a leyes impuestas por la naturaleza para generar un bien mayor. ¿Cuál es el bien mayor? En el caso de la enfermedad, el bien mayor es la supervivencia. Para poder entender esto recurro a la metáfora de que desde algún lugar inmaterial algo se crea y esta creación ocupa un espacio.
Para poner un ejemplo que dé luz al tema, tomaremos el caso de una mujer que se embaraza para retener a su marido, ya que ella percibe que está coqueteando con otras mujeres, lo ve pasar en este movimiento de idas y vueltas y esto le trae aparejado el miedo a perderlo. Este conflicto que es del orden psicológico en la pareja, se transformará en la próxima generación, en el niño, en un conflicto biológico. La enfermedad toma el carácter de testimonial en cuanto escenifica en el cuerpo lo heredado de los padres.
Siempre la enfermedad viene a expresar un sentido biológico en el que la padece y psicológico en la generación que la trasmite. Siguiendo este ejemplo, supongamos que con el tiempo el paciente ya adulto exprese una enfermedad invalidante que le impida la movilidad, como por ejemplo la esclerosis múltiple. El sentido de la misma queda develado por la idea de inmovilizar al padre, para que la madre no lo pierda como pareja. Es el hijo, nuestro paciente, el que trae esta expresión en su sufrimiento, a la que la medicina nombra como herencia.

Como ven, la enfermedad viene a testimoniar algo lleno de sentido. Dejo para ustedes que piensen el sentido de nuestros políticos, con ese modelo que dieron en llamar candidaturas testimoniales.

 

Dr. Sergio M. Rozenholc