El 24 de julio de 1965 en el Congreso Internacional de la Liga realizado en Londres, dijo el Dr. Tomás Pablo Paschero:
“La enfermedad debe ser considerada como un comportamiento especial del ser vivo, como un fenómeno vital, pleno de sentido, que se realiza a través de una estructura organizada”.
En este año 2002 reciben el premio Nobel de Medicina dos británicos y un estadounidense que descubren, como los genes ordenan a las células suicidarse para evitar que crezcan sin control, y como regulan el desarrollo de los órganos.
A la muerte celular programada se la conoce en Medicina como Apoptosis que en griego significa caída benéfica (como en el caso de las hojas de los arboles en otoño). Si tomamos un ejemplo como en el caso del cáncer el proceso de Apoptosis esta reducido y eso hace que las células que estaban destinadas a morir sigan viviendo descontroladamente dando lugar a un tumor. O sea que 37 años más tarde los dichos del maestro Paschero parecen reconfirmarse con el trabajo de los premios Nobel, es decir la enfermedad pareciera ser como un programa especial inteligente de la naturaleza, lleno de sentido para poder seguir sosteniendo la vida.

Es a la luz de estos nuevos descubrimientos que la homeopatía cobra vigencia y actualidad una medicina de casi 200 años, que desde su inicio respetó los ordenes de la naturaleza y la acercó al ser humano para devolverle y comprender ese nuevo orden desde una óptica biológica y fundamentalmente humano.

 

 

Dr. Sergio M. Rozenholc