Davos: la globalización muestra sus fisuras

 

            Según Jorge Larraín Ibáñez, sociólogo chileno, la globalización de la economía está definiendo una identidad más vinculada con los bienes a los que se accede que con el lugar donde se ha nacido.
La reunión de Davos ha dejado al descubierto las primeras fisuras del modelo globalizado. Posiblemente, nuestro país, al entrar en default ha sido el prototipo del modelo crítico, a pesar del acuerdo económico transitorio pactado con el F.M.I.
Como consecuencia de esta crisis, los médicos hemos observado durante todo este año el incremento de una forma de sufrimiento que se dio en llamar “Ataque de Pánico”, un muy posible producto del modelo. Entre los síntomas de esta afección encontramos: despersonalización, miedo a perder el control, ahogo, sofocación, dolores precordiales y otros.
La licenciada Adriana Abeles escribió un hermoso trabajo en el diario Página 12, en donde, en síntesis, señalaba a pacientes que no tenían relación con sus propios recursos y que vivenciaban un sentimiento de ausencia de cuerpo. No se trataba de miedo a un objeto sino a todo. Parecían desalojados del presente y tenían dificultad para circular por el mundo. Agregaba, coincidiendo con el sociólogo chileno, que en estos tiempos, el criterio predominante para ubicar lo verdadero es la imagen, porque sostenía que se pasó de la cultura del liderazgo a la tiranía de las imágenes.
La globalización es un conjunto de fenómenos que permitieron el refuncionamiento del sistema capitalista dando origen a un mundo sin fronteras.
Clifford Pickover, investigador de I.B.M., declaró el 26 de enero de 1999 al New York Times que la Internet disolvería el concepto de Nación. La humanidad sería una sola mente con muchos pensamientos, como una colmena, y la geografía se convertirá en plastilina.
La Lic. Abeles en su artículo en relación con el ataque de pánico, reflexionaba acerca de que una condición del enemigo era la ubicación de territorios. Al desaparecer los mismos se producía un fracaso de los afectos y el sujeto tenía un sentimiento de aniquilación y una sensación de estar desalojado del mundo.

Pues entonces, es precisamente Davos lo que nos muestra que la globalización nos deja grietas y fisuras en donde se caen los modelos (ya no hay Favaloro, ya no hay Sarmiento, etc.);  disuelve las fronteras, ya no hay límites; hay fracasos en los afectos, entonces nos habitan fantasmitas que son cuerpos deshabitados en tiempo y espacio. La compresión, en sentido de la no linealidad, que brinda nuestra querida medicina homeopática ofrece una renovada esperanza para devolver a estos cuerpos su lugar en el mundo, liberándolos del síndrome globalizante.

 

 

Dr. Sergio M. Rozenholc